Los Anunnakis y el origen de la humanidad

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Prácticamente todo lo que conocemos sobre los Anunnakis, es gracias a la labor de traducción de Zecharia Sitchin, quien dedicó un poco más de 30 años en traducir las Tablillas Sumerias y que recién en su libro “El Duodécimo Planeta” el mundo vendría a dar conocer a los calumniados Anunnakis.

Curiosamente los Sumerios tenían una mitología muy rica en dioses, semidioses, sucesos y profecías, curiosamente similares a las de otras culturas que según la historia oficial, no se relacionaron ni tuvieron contactos entre sí. También contaban con un gran conocimiento astronómico, por ejemplo, ellos llamaban así a los astros y planetas del Sistema Solar: Sol (Apsu), Mercurio (Mummu), Venus (Lahamu), Marte (Lahmu), Desconocido (Tiamat), Júpiter (Kishar), Saturno (Anshar), Urano (Anu), Neptuno (Ea), Plutón (Gaga). Además contaban con una entramada línea genealógica rica en dioses y semidioses que vinieron a ser la fuente original para la teología mesopotámica, egipcia, griega, romana.

Zecharia Sitchin y los orígenes de los Anunnakis en la Tierra

Sitchin nos cuenta que en los Escritos Sumerios, mencionan a un planeta llamado Nibiru -que órbita perpendicularmente y en super elíptica al Sistema Solar-, se aproxima al planeta Tierra cada 3,600 años, y que hace unos 445 mil años llegaron a la Tierra los Anunnakis y crearon al ser humano a su imagen y semejanza, por medio de una avanzada ingeniería genética, para realizar labores de extracción y carga de oro y otros minerales.

En su libro relata que uno de los satélites de Nibiru colisionó con Tiamat, después otro satélite repitió el mismo proceso contra el desgraciado planeta y lo agrieta severamente. Al transcurrir 3,600 Nibiru vuelve al Sistema Solar para que otro satélite colisione con la masa de Tiamat, el cual es fraccionado en 2 porciones iguales y una de ellas es desplazada hacia Apsu, junto con Kingu; la otra porción quedó despedazada en millones de partes, formando así el Cinturón de Asteroides. Ahora el Sistema Solar tendría un nuevo planeta llamado Ki y un satélite llamado Kingu, hoy conocidos como Tierra y Luna.

Tras miles de años, Nibiru ha sufrido de guerras, explosiones, cambios en la corteza y modificaciones al núcleo del planeta, provocaron que la atmósfera se debilitara y afectara la hermosa vegetación y geografía de Nibiru. Tras una alianza de paz y cambios en el poder, el exiliado rey Alalu llega a Ki (Tierra) para encontrar oro y regresar nuevamente como rey y redentor del planeta. Tras un llamado a Nibiru, llegan a Ki el príncipe Enki y 50 anunnakis más para realizar investigaciones y explotaciones mineras en el nuevo planeta. Curiosamente en los escritos sumerios según Sitchin, Enki descubrió que Kingu giraba alrededor de Ki, a ese ciclo lo llamo mes, también que Ki giraba alrededor de Apsu y lo llamo año, que las jornadas de investigación y trabajo tengan un descanso por lo que decreto que cada siete días se descansara.

Tras varias entregas de oro a Nibiru, llegaban más anunnakis a Ki y más traiciones entre los príncipes por tener el control del mando en Ki. Enlil era el nuevo gobernador en Ki y Enki fue destituido del mando, pero la necesidad de obtener más oro en tiempo record era cada vez mayor. Ningún príncipe quiso escuchar a otro hasta que Anu viniera a Ki y tomara las riendas por su propia cuenta. Anu decide que Enlil se hiciera cargo de la logística entre Ki y Nibiru, Enki de las extracciones, pero la rivalidad entre los hermanastros era evidente.

Ya tras varias entregas a Nibiru y agotamiento y revuelta de los trabajadores, Enki propone crear una nueva especie para que hiciera la labor de minería, a través de la hibridación de unos homínidos que habitaban la zona con los anunnakis y que sean a vuestra imagen y semejanza, pero con la diferencia que la nueva especie tendría una piel caída en su miembro reproductor. El primer espécimen aprobado fue llamado Adamu, pero ellos querían que los lulus (esclavos) tuvieran descendencias por sí solos, así que crearon a Tiamat para que fuera la primera matriz de esta nueva especie.

Los anunnakis y los libros de Enoc

Enoc (el iniciado) no murió, ya que fue llevado por los carros de los dioses al cielo de los cielos, el fue el padre de Matuzalem y bisabuelo de Noe. En los relatos de Enoc, el se refiere a Dios como El Señor y a los ángeles como custodios. En el libro Enoc Copto, uno de los 4 libros encontrados, el hace mención que Yavéh es el hermano de quién tentó a Adan y Eva a adquirir consciencia. Curiosamente en las tablas sumerias, Enlil custodiaba la matriz en donde los híbridos y creaciones esclavas debían pasar ciertas pruebas, por lo tanto la famosa serpiente vendría siendo Enki.

Enoc comentó también que en donde lo llevaron era una especie de cárcel para los vigilantes o ángeles que bajaron a la Tierra y revelaron los secretos prohibidos al hombre eran castigados eternamente. Enoc también menciona que hay diferentes castigos, por ejemplo a Panamuel, se le castiga por haberle enseñado la dulzura y amargura, como también todos los secretos de su sabiduría a los hombres; ya que el propósito de los hombres es meramente servicial y no que afiancen sus creencias en tinta y papel. Además comenta que los vigilantes de vez en cuando tienen permitidos bajar al mundo para aparearse con las mujeres, a ellos se les conocen como nefilims.

Los anunnakis, los antiguos semitas

Se puede considerar que la mitología de Mesopotamia es la pionera en parábolas, historia, tradiciones y rituales, de ella se dividen en dos, los sumerios y los semitas. De los semitas vienen los acadios, babilonios, asirios, arameos y caldeos. Estos creían en la triada Sin, Ishtar y Shamash. En cambios los sumerios creían en la triada An, Enli y Enki. Es muy probable que los semitas copiaron a los sumerios.

Ya habíamos comentado que los nuevos humanos creados por los anunnakis tenían prepucio para diferenciarse de ellos, ahora pensemos el por qué los judíos se circuncidan y se dejan el glande al descubierto, ya que Abraham fue circuncidado por orden divina. Esta práctica se llama brit milah, que significa alianza; y se realiza a los 8 días de haber nacido, recuerda que el séptimo día se descansa.

Ahora los judios, mencionan artefactos poderosos que se escondieron con el paso del tiempo. Los sumerios también mencionan artefactos poderosos como el Atu-Waa; pero si recordamos lo que Sitchin comentó en su libro, Enki oculto las poderosas armas para que Alalu no las tuviese y destruya Nibiru ni Ki.

Los judios genéticamente son inteligentes y todo lo que tocan es exitoso, ellos se consideran ser el pueblo elegido por Dios. Perfectamente se puede interpretar que ellos son los pastores de esta gran granja que los dioses han dejado en el planeta.

Los anunnakis y la genética del ser humano

Muchas veces hemos escuchado hablar sobre el eslabón perdido del ser humano, de la evolución del ser humano y demás seres vivos. El co-descubridor de la estructura molecular ADN y ganador del Premio Nobel de Medicina, Francis Compton Crick, dijo: La evolución no puede dejar tantos errores genéticos sin corregirlos, la evolución no quita sino mejora y suma. El ser humano cuenta con 46 pares de cromosomas, mientras que la familia de los primates cuentan con 48 pares de cromosomas. El ser humano cuenta con más de 4 mil errores en el ADN que nos conllevan a enfermedades hereditarias. En cambio los primates no superan los 500 y que en cada generación se percibe una reducción de errores.

Francis Crick es uno de los defensores en que el ser humano no tiene antepasado, que es imposible relacionarnos con los neandertales, australopitecus y cromañónes, que no tenemos eslabones perdidos porque somos una especie creada e implantada en la naturaleza.

Conclusiones temporales sobre los Anunnakis

En escritos antiguos sólo encontramos Anunn como parte de la mitología sumeria, la palabra anunnaki la venimos a encontrar recién en el libro El Doceávo Planeta, publicado en 1976 y escrito por Zecharia Sitchin. Con la invasión a Irák por parte de Estados Unidos, se han podido volver a traducir las tablas sumerias y no se han encontraron las palabras Nibiru, oro, cinturón de estrellas, esclavos, viajes interestelares. Además las tablas sumerias cuentan con un 60% de legibilidad. Por lo tanto, lo que estipuló Sitchin sobre los anunnakis es pura ficción o sacada bajo la manga con conjeturas de otros escritos. Arqueólogos no han encontrado evidencias de supuestas ciudades, ni tampoco restos óseos de los miles de anunnakis muertos. Los físicos no pueden aún descubrir las diversas maneras de comunicarse y transportarse a velocidades como las que en el libro se mencionan. Por lo tanto, gran parte de lo que defendió Sitchin es producto de su imaginación, pero gracias a ella, muchas cosas aún no tienen explicación y otras ya logran tener sentido. A Sitchin lo considero como el que incentivó a buscar esa historia que no nos han contado.

Respecto a la genética que se menciona en las tablillas sumerias, pues también la encontramos con los semitas. El codescubridor de la estructura molecular ADN ya lo mencionó y dejó abiertas las puertas para seguir investigando.

Concluyo que algo sucedió, ya que la historia oficial suele ocultar muchas cosas debido a intereses políticos, religiosos y económicos. Muchos defienden que una cultura imitó a otra, pero quizás algo sucedió y fue documentada en diversas regiones. El universo, la naturaleza y el tiempo nos ha enseñado que lo que conocemos puede ser cambiado con un clic a la velocidad de la luz. Recordemos que los egipcios habitaron una zona ya usada por otra civilización. Los aztecas encontraron Teotihuacán tal y como la vemos hoy en día. Pero al hombre le gusta creer en seres superiores, son capaces de pedir pruebas para algunas cosas y creer en otras sin necesidad de comprobarlas. Creamos ismos para sentirnos cobijados por otros de similares creencias o ideas y rechazamos las que no nos gusta. Mezclamos cosas para hacerlas más complicadas y fascinantes.

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