Conoce cómo se forman las tormentas de fuego

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tormentas de fuego

Las tormentas de fuego son de los fenómenos más violentos e impredecibles de la naturaleza.Vientos con la fuerza de un tornado arrastran llamas súper calientes (temperaturas de hasta 1000°C) a través de bosques y edificios. A menudo las victimas se asfixian antes de poder huir, y pueblos enteros pueden desaparecer. Los sobrevivientes de las tormentas de fuego recuerdan oscuridad, bolas de fuego de 100 metros de altura y un ruido parecido al de un avión. Para darte una idea del intenso calor que generan, pueden derretir aluminio, asfalto, armazones de cobre e incluso convertir la arena en vidrio.

Las tormentas de fuego se producen en todo el mundo, sobre todo en los bosques de Estados Unidos e indonesia y en los montes australianos. Ocurren principalmente en verano y otoño, cuando la vegetación está seca. Aunque son fenómenos naturales, algunos de los más devastadores fueron provocados gracias a la negligencia del ser humano. Durante la Segunda Guerra Mundial, en las ciudades japonesas y alemanas, las fuerzas aliadas usaron bombas incendiarias y explosivos para crear tormentas de fuego. Este tipo de tormentas también estallaron tras el impacto cataclísmico ocurrido hace 65.5 millones de años, al que muchos atribuyen la extinsión de los dinosaurios.

Gracias a los veranos cada vez más calurosos y secos, el cambio climático podría estar aumentando el riesgo de megaincendios. La Organización del Clima de las Montañas Rocosas ha revelado que, de 2003 a 2007, los 11 estados que se encuentran en el oeste de los Estados Unidos se calentaron 1°C en promedio. Asimismo, la temporada de peligro de incendios se ha extendido por 78 días desde 1986.

En los últimos 40 años también ha aumentado el riesgo de que una tormenta de fuego se produzca en una ciudad importante de Australia. El cambio climático podría haber exacerbado esta situación debido a las largas olas de calor y los días calurosos extremadamente largos. Tan sólo en enero de 2013, un centenar de incendios recorrió los estados de Nueva Gales del Sur, Victoria, South Australia y Tasmania, en Australia, tras una ola de calor sin precedentes. La temperatura máxima diaria se elevó a 40.3°C, superando así el récord establecido en 1972.

Las tormentas de fuego pueden derivarse de incendios forestales, pero son mucho más que eso. De hecho, una tormenta de fuego es lo suficientemente grande como para modificar el clima. Las tormentas eléctricas, los vientos fuertes y remolinos de fuego que puede engendrar son sólo una parte de su poder aterrador.

El fuego puede tener la misma energía que una tormenta eléctrica. El aire caliente se eleva y absorbe oxígeno adicional y consume los residuos secos de la vegetación, que actúan como combustible. Los vientos pueden alcanzar velocidades de tornado, decenas de veces más rápidas que las del aire común. La enorme columna de aire ascendente -columna térmica- que se arremolina por encima del fuego, puede generar nubarrones e incluso rayos que podrían provocar más incendios. Asimismo, la columna térmica puede generar tornados de fuego capaces de elevarse hasta 200 metros y extenderse hasta 300 metros de ancho, con una duración de al menos 30 minutos. El aire turbulento puede alcanzar velocidades de 160 km/h, calcinando laderas que se encuentren hasta a 100 metros del fuego principal. La columna térmica es mucho más poderosa que un incendio forestal común, que se mueve a sólo 23 km/h.

Como todos los incendios, las tormentas de fuego necesitan 3 cosas para iniciarse: una fuente de calor para la ignición y para secar el combustible; cualquier cosa que se queme (es decir, combustible); y oxígeno para facilitar sus procesos químicos. Cuando se queman combustibles como madera, ésta reacciona con el oxígeno y genera calor, humo, cenizas y gases. Las tormentas de fuego son tan intensas que consumen todo el oxígeno disponible, sofocando a todos quienes se encuentren a su alrededor.

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