¿Cómo funcionan las plantas?

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No es fácil ser verde y, sin embargo, las plantas no sólo sobreviven, sino que prosperan en todo el globo (incluso sin ventajas como músculos, cerebro o personalidad). Además, hacen muchas cosas: encabezan casi todas las cadenas alimenticias, producen oxígeno que respiramos, frenan la erosión y filtran contaminantes atmosféricos. En 3.5 miles de millones de años se han diversificado para formar entre 320 y 430 mil especies diferentes, y cada año se descubren más.

La raíz de todo esto está en un truco muy ingenioso: las plantas usan la energía del Sol para echar andar una fábrica de comida que albergan en su interior. A través de la fotosíntesis, combinan dióxido de carbono con agua para sintetizar carbohidratos que usan para crecer y reproducirse. las primeras plantas, similares a las algas actuales, no hacían más que fotosintetizar. Flotaban en el océano, absorbían agua y luz, y se reproducían asexualmente. Luego, hace unos 500 millones de años, evolucionaron para vivir en la tierra y aprovechar mejor la luz solar. Las primeras plantas de agua dulce aún tenían que permanecer húmedas, por lo que estaban confinadas a áreas que siempre tuvieran bastante agua. Los musgos, hepaticofitas y antoceros actuales tienen las mismas limitaciones.

Las cosas se pusieron más emocionantes 90 millones de años después, cuando las plantas se volvieron vasculares. Este tipo de plantas tienen estructuras que se encargan de distribuir el agua y nutrientes que son absorbidos por una parte del cuerpo al resto del organismo. Gracias a ello, en vez de pasar sus días remojadas en un charco con lodo, las plantas vasculares pueden echar raíces en el suelo para absorber agua y minerales, mientras alzan por el aire sus brotes cubiertos de hojas que captan la luz del Sol. rasgo que les permitió evolucionar a tamaños más grandes.

Las plantas pueden almacenar comida en raíces y tallos subterráneos llamadas tubérculos -como ocurre en zanahorias y papas-. Sobre el suelo, retienen agua y se protegen mediante una cubierta cerosa, llamada cutícula, que les da la rigidez necesaria para alcanzar mayores alturas o extenderse largas distancias sobre el suelo. Crecen mediante meristemos, que son zonas con células no diferenciadas capaces de dividirse activamente. La división y especialización celular se controla con hormonas para fabricar diferentes tipos de tejidos o para crecer en alguna dirección, de acuerdo con los estímulos externos. Por ejemplo, con base en cómo afecta la gravedad la posición de los granos de almidón, la hormona de crecimiento auxina es capaz de guiar los tallos hacia el cielo, las raíces hacia abajo y las hojas hacia el Sol. Esto último -llamado fototropismo- ocurre porque, ante un estímulo luminoso, las auxina se concentra en el lado más sombreado del tallo, donde promueve el crecimiento de más células y con ello genera que el tallo y la hoja adyacente se doblen hacia el Sol. De manera similar, cuando las enredaderas encuentran una planta más grande a su alrededor, se doblan y trepan en dirección a la luz solar.

Las plantas alternan de orientación sexual en cada generación. La generación esporofítica produce esporas femeninas y masculinas; cuando éstas germinan, crecen asexualmente (por mitosis) para formar plantas femeninas y masculinas. Éstas pertenecen a una generación gametofítica, pues producen gametos (células sexuales): las plantas masculinas producen esperma y las femeninas óvulos. Cuando los gametos se encuentran, se fusionan en un ciclo de reproducción sexual para crear un embrión o semilla, que al germinar da origen a una nueva planta esporofítica. Por lo regular, las plantas de la generación esporofítica son grandes, mientras que las de la gametofítica son más pequeñas. Por ejemplo, los granos de polen albergan en su interior pequeñísimas plantas masculinas gametofíticas formadas por células.

Si no pudieras caminar, dispersar tus semillas requeriría de mucha creatividad. Las plantas con flores atraen insectos con néctar para que sus patas queden cubiertas con polen que luego llevan a otra planta. Otras desarrollan frutos sabrosos alrededor de sus semillas para persuadir a los animales a tragarlas: al defecar, normalmente lejos de la planta original, los animales ayudarán a diseminar las indigeribles semillas.

Las plantas enriquecen toda nuestra vida, más allá de darnos comida y oxígeno. Desde hierbas invaluables -plantas medicinales o de sabor- a inmensos árboles con tejido maderable, las plantas son un pilar de nuestra civilización, por lo tanto es vital saber cómo funcionan las plantas para que en un futuro podamos ayudarlas a seguir siendo ese pilar fundamental de la vida.

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