Abejas: Cómo es la vida en la colmena

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panal de abejas

La crianza de los descendientes es un asunto que toma tiempo, por lo que la mayoría de los insectos no se ocupa de sus crías: prefiere depositar sus huevos en una fuente de alimento adecuada y dejar que la siguiente generación se las arregle por sí misma. Sin embargo, esta estrategia resulta en un gran número de bajas.

Algunas especies de insectos, incluyendo ciertos tipos de abejas y avispas, excavan madrigueras para sus crías en desarrollo y le llevan alimento a las larvas mientras crecen, pero los insectos más exitosos de todos son los que trabajan en equipo para realizar esas tareas.

Hormigas, termitas, abejas y algunas avispas viven y trabajan juntas en colonias que pueden albergar miles de ejemplares. Son arquitectas competentes y construyen intrincadas estructuras dentro de las cuales viven, y destinan áreas especiales para almacenamiento y para criar a los descendientes. Con frecuencia incorporan en sus elaborados hogares defensas naturales, impermeabilizante e incluso aire acondicionado.

Las hembras trabajadoras son las responsables de mantener la colonia. Algunas asumen el papel de constructoras, otras son nodrizas y cuidan la incubadora; algunas son guardianas, mientras que otras son limpiadoras. Las obreras veteranas salen del nido en busca de alimento, exploran los mejores emplazamientos y retransmiten su ubicación a las recolectoras, ya sea por medio de un rastro de feromonas o por medio de una danza de movimientos intrincados. Todo el alimento que se recolecta se almacena y comparte en la colmena; por supuesto, se defiende con ferocidad si es necesario.

Para que el sistema de colmena funcione, todas las abejas de la colonia deben colaborar; si cada abeja estuviera pendiente de lo suyo, la colmena se disolvería, porque no tendrían alimentos, serían atacadas constantemente por otras abejas o avispas. Las reinas de las abejas melíferas producen un coctel de señales químicas que desactiva los sistemas reproductivos de sus hermanas, así que en vez de perder el tiempo apareándose y poniendo sus propios huevos, con toda la búsqueda de comida y lucha que ello implica, las obreras concentran toda su atención en cuidar de las crías de su reina.

Si una colmena perdiera la capacidad de albergar vida, la zona más cercana a ella se quedaría sin polinizar, por lo que si se extiende en un hectáreas, podría provocar un serio problema para la vida como solemos conocer.

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