Probabilidades de que tus navidades sean realmente unas felices fiestas

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gato navideño

No falla: todos los años por estas fechas tenemos sentimientos encontrados entre la ilusión y el hartazgo, una mezcla de ganas de que lleguen las fiestas y ganas de que pasen de una vez. Queremos pensar que, como nos recuerdan en los anuncios, “ésta” va a ser una Navidad especial pero en el fondo sabemos que es muy probable que no lo sea. ¿Cómo de probable? Pues según las estadísticas, más bien bastante…

Se acerca el 22 de diciembre y aunque todos los años nos decimos eso de que “comprar lotería es tirar el dinero”, acabamos con algún número en el bolsillo. Desciende la costumbre en las personas más jóvenes pero aún así la ilusión permanece y, según datos de la Lotería Nacional a propósito del sorteo de Navidad de 2014, el gasto medio aumentó un euro respecto al año anterior, con unos 50 euros de media dedicados a la lotería.

Este año el dato se sitúa en 54 euros de gasto. Esas personas que compran números con ilusión, tienen en realidad un 15’3% de posibilidades de que les toque algo; es más que en otros juegos de azar pero, aún así, lo más probable matemáticamente es que acabes “tirando el dinero”. Ahora bien, también es cierto que la ilusión no se puede cuantificar matemáticamente.

Existen bastantes más probabilidades que no nos toque la Lotería y también de nuestro regalo de Navidad acabe en el mercado de segunda mano. En concreto el año pasado un 60% de españoles admitía haberse deshecho de alguno de sus presentes navideños.

Lo que no nos vamos a quitar de encima es la comilona del día de Navidad. Con o sin premio acierto en los regalos o en la Lotería, la gran mayoría de personas piensan en comer mucho en estas fechas. En España el porcentaje de personas a las que se les vienen a la mente los turrones y el roscón de Reyes cuando piensan en la Navidad es del 79%, mientras que un 81% considera imprescindible que haya una gran comida el día 25.

Las comilonas pueden provocar empachos, intoxicaciones alimentarias o atragantamientos (especialmente en Nochevieja). Los accidentes domésticos aumentan en general en Navidad y un 30% de la población admite haber sufrido algún tipo de percance durante las fiestas, desde caerse colocando la decoración hasta quemarse con algún petardo, aunque el espacio más peligroso del hogar es la cocina, que concentra el 65% de los accidentes domésticos.

Si “sobrevivimos” a la Navidad, podremos disfrutar como se merece de la última noche del año. Día mágico plagado de supersticiones: que si la ropa interior roja, que si una pieza de oro en la copa de champagne (una práctica que seguro que se encuentra en ese 30% de accidentes navideños), que si acabarse las uvas a tiempo, que si un deseo… Y la esperanza de más de un soltero de empezar el año encontrando el amor.

Pese a películas como Cuando Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989) o Noche de Fin de Año (Garry Marshall, 2011), las posibilidades de encontrar pareja en fin de año son de 1 entre 465, lo cual no es muy halagüeño si tenemos en cuenta que la probabilidad de morir durante una misión espacial es de 1 entre 100.

Los propósitos de Año Nuevo son comunes tanto a los singles como a los emparejados. La mayoría de personas empiezan el año proponiéndose dejar de fumar, hacer vida más sana, viajar o apuntarse a un voluntariado. Otra cosa es el porcentaje de gente que realmente lleva a cabo estos propósitos: según un estudio del psicólogo Richard Wiseman, sólo un 12% acaba cumpliendo sus objetivos para el nuevo año. Perder peso, beber menos o aprender algo nuevo son otros de esos propósitos que tanto nos cuesta cumplir. Por suerte, esta estadística no depende del azar sino de nosotros mismos, por lo que cambiarla está en nuestra mano.

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