Lo que deberías saber sobre los antiguos celtas

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El término celta se utilizó para referirse a varias tribus diferentes, cada una con sus propias características según la región donde vivía. Por ejemplo, los galos estaban en la actual Francia y los celtíberos en lo que hoy es España y Portugal. Cerca del año 500 a.c. y debido a la amenaza constante de romanos y sajones, muchas tribus emigraron a gran Bretaña. A pesar de las invasiones de romanos, anglos, sajones, jutos y vikingos, los celtas habitaron muchas áreas de la isla hasta el siglo 8. Sin embargo, cuando Inglaterra se convirtió en territorio anglosajón fueron empujados hacia Gales y Escocia. La influencia celta se percibe todavía en Tal-y-Llyn, sitio que alberga restos de armas y herramientas, verdaderos tesoros de la Edad de Hierro, así como en las fortalezas naturales del Castillo Maiden y Old Oswestry.

El mundo cambió con el nacimiento de la Edad de Hierro: aparecieron nuevas herramientas que se usaron en guerras, agricultura, cacería y pesca. Los celtas estuvieron entre los beneficiados de los avances que permitieron extraer y trabajar el hierro. Esta era duró en Europa desde el 800 a.c. hasta el 43 d.c. y trajo varios adelantos significativos.

Arados, guadañas y hoces se fabricaron para plantar y recolectar las cosechas. Se construyeron molinos para convertir el grano en harina, y las herramientas de caza se volvieron filosas y resistentes. El hierro propició la aparición de una variedad de espadas, cascos y armaduras. También impactó la vestimenta, con la creación de broches y collares.

Para protegerse, los celtas vivían en pequeñas comunidades agrícolas situadas en lo alto de las colinas, y sus casas tenían techos de paja. Uno de sus asentamientos más importantes fue Colchester, considerada la población más antigua de gran Bretaña.

A pesar de estos avances, durante la Edad de Hierro la medicina siguió siendo muy primitiva. Los druidas eran los encargados de la salud y la única cirugía que realizaban era la trepanación. Se creía que los dolores de cabeza se debían a los espíritus malignos, así que si tenías una jaqueca había que hacerte un agujero en el cráneo para liberar los demonios. La evidencia arqueológica demuestra que esta práctica espantosa era muy popular; tal parece que los celtas estaban obsesionados con la cabeza, pues creían que albergaba al alma. por ello, al ganar una batalla les cortaban las cabezas a sus enemigos para exhibirlas afuera de sus casas con orgullo y como advertencia para enemigos potenciales.

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