Las bicicletas giroscópicas y su equilibrio automático

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bicicleta giroscopica

El efecto giroscópico es la fuerza que mantiene a un objeto en rotación mientras nada le estorbe. En esencia se basa en la primera ley de Newton, que establece que un cuerpo continuará en movimiento hasta que otra fuerza lo cambie. Así como la gravedad atrae los objetos hacia un cuerpo con más masa, el efecto giroscópico atrae el disco a su posición original incluso después de que se le haya aplicado una fuerza. Por eso, si empujas un trompo de lado, éste sigue girando aunque se haya movido lateralmente.

La bicicleta giroscópica Jyrobike usa esta tecnología con la intención de revolucionar la forma en que los niños aprenden a andar en bicicleta. La esencia principal de las bicicletas giroscópicas es cuando llega entre 14 y 20 km/h, se vuelve más estable porque las ruedas se convierten en giroscopios naturales. Dentro de la rueda delantera de una Jyrobike hay un volante de inercia que tiene la mayor parte de su peso en el borde extremo, para así simular el movimiento de una rueda. Al poner este volante de inercia en la rueda delantera y moverlo muy rápido, se simula que la bicicleta avanza a entre 14 y 20 km/h, con lo que se alcanza la estabilidad de las altas velocidades, pero a bajas velocidades.

Tener una bicicleta giroscópica es muy útil para aprender, sobre todo porque el instinto natural de los niños es el de pedalear lentamente. Sus padres les dicen que aceleren porque la bicicleta necesita velocidad para estabilizarse, pero con una bicicleta giroscópica no hace falta. No hay que contrariar el instinto de los niños, porque la bicicleta aporta la estabilidad, aún así cuando apenas se esté pedaleando.

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